viernes, 20 de octubre de 2017



Los gatos en el antiguo Egipto eran criaturas especiales y divinas gracias a la diosa Bastet, la deidad con cara de felino que era la protectora del hogar, ellos pensaban que los protegían de la negatividad. 


En tiempos modernos no podemos afirmar que sea cierto, pero si algo sabemos es que al llegar a casa y ver esas caras peludas con grandes ojos acercarse con sus suaves ronroneos, puede hacer que olvides que tuviste un día malo.











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